No más rechazados de las escuelas públicas. Por una enseñanza pública, democrática, gratuita y de calidad

Autor: 
David López Figueroa

Contexto nacional e internacional

No hay día en que en las noticias no se informe sobre algún paro, huelga, marcha, mitin u otro tipo de protesta de los trabajadores en México y en el mundo por mejorar sus niveles de vida; en el caso de México esta la lucha del SME, los mineros, por mencionar  los casos más representativos, pero la necesidad de luchar en contra de la explotación capitalista se está apoderando de todo el proletariado a nivel nacional e internacional. El proceso de lucha entre los explotados y los explotadores a nivel internacional es de revolución, observamos grandes protestas de los trabajadores ante la precarización de sus condiciones de vida, mismas que se han visto agudizadas en un contexto de crisis económica mundial, en el que la burguesía pretende salvaguardar sus intereses y cargar la crisis sobre las espaldas de los trabajadores por medio de recortes salariales, aumentos de jornada laboral,  desempleo, desmantelamiento del sector público (salud, educación, entre otras) y otras maniobras. En los Manuscritos Económico-filosóficos de 1844, Marx mencionaba: “en una situación declinante de la sociedad, miseria progresiva; en una situación floreciente, miseria complicada, y en una situación en plenitud, miseria estacionaria” y es esto precisamente lo que hemos visto a nivel mundial: el capitalismo está en una época decadente, en la que ya no puede ofrecer ninguna alternativa a los trabajadores ni a sus hijos. Por esto la burguesía ha tenido que aplicar las medidas más feroces para evitar pérdidas en sus bolsillos y que éstos se sigan llenando a través de la explotación de los trabajadores. El gobierno ya no está interesado en invertir en servicios públicos como la educación porque implica una pérdida en las ganancias de la burguesía.

La juventud: víctima de la decadencia capitalista

Mucho se ha hablado recientemente sobre los “ninis”, jóvenes que ni estudian ni trabajan, pues por un lado no encuentran un lugar dentro de la educación pública ni tampoco pueden encontrar un empleo digno que les permita continuar sus estudios o apoyar en los gastos familiares, según un estudio del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, en México hay entre 7 y 9 millones de jóvenes en esta situación, y tan sólo en el DF  se concentra millón y medio de jóvenes “ninis”  (La Jornada, 13-01-2010). Esto demuestra el desinterés de la burguesía y el gobierno hacia la juventud. Según la UNESCO, en el mundo hay 72 millones de niños sin acceso a la educación, de los cuales, más de un millón 300 mil de entre 17 y 22 años están en México (La Jornada, 20-01-2010); otro estudio de la UNAM revela que la atención de la demanda en México es del 94% en primaria, 95% en secundaria, 61% en bachillerato y sólo el 25% en educación superior, con lo que el 52% de los jóvenes de 18 años no estudian (La Jornada, 06-03-2010). Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en México “quienes tienen entre 15 y 24 años enfrentan más dificultades de inserción laboral, ya sea por carencias y déficit de formación, habilidades o experiencia, o por prejuicios y prácticas discriminatorias del propio mercado” (La Jornada, 13-01-2010). Como vemos, la juventud reciente los ataques del capitalismo, no hay acceso a la educación ni a un empleo y por lo tanto miles de jóvenes caen en manos de la delincuencia organizada y el narcotráfico.

El tema de los miles de rechazados de las universidades públicas año con año se inserta en este mismo contexto: este año de los 314 mil aspirantes a la UNAM (Bachillerato y Licenciatura) sólo fueron seleccionados 51 mil 500 estudiantes, siendo rechazados 262 mil 500 según datos de la Rectoría; en el Politécnico sólo fueron aceptados poco más de 20 mil estudiantes de más de 124 mil aspirantes, significando más de 100 mil alumnos rechazados; para la UAM, de los casi 50 mil aspirantes, sólo 10 mil encontraron un lugar, y la situación se agrava para las universidades estatales que desde el año pasado registraron cifras históricas de rechazados: la BUAP en Puebla aceptó a 16 mil de los 35 mil aspirantes, a la Universidad Veracruzana ingresaron sólo 15 mil de los 40 mil aspirantes, en la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca fueron aceptados 3 mil de los 8 mil aspirantes, en la Universidad de Guadalajara (U de G), de los más de 27 mil aspirantes, poco más de 19 mil aspirantes fueron rechazados, y en el caso de la Universidad Autónoma del Estado de México sólo e 40% de los aspirantes son aceptados. Con estas cifras, es claro el rezago educativo en nuestro país y en todo el mundo, y parece motivo de risa cuando Rodolfo Tuirán, subsecretario de educación superior de la SEP argumenta que 88% de los egresados del bachillerato encuentran lugar en la UNAM, IPN o UAM, además de que argumenta que  las cifras de los rechazados son “engañosas” porque miles de estudiantes presentan el examen a varias instituciones de educación superior (La Jornada, 23-07-2010); hay que decir que si un estudiante hace esto es porque desea seguir estudiando, y el “engañoso” método de asignación de aspirantes en las instituciones de educación pública lo hacen buscar otras opciones educativas. También están los datos del pasado 31 de julio, fecha en que la  Comipems publicó los resultados para los aspirantes al bachillerato, señalan que “de los 315 mil 838 aspirantes que se inscribieron al Concurso de Ingreso al Bachillerato este año, 270 mil 164 (85.5%) cumplieron con los requisitos para obtener un lugar en alguna de las nueve instituciones públicas participantes, mientras que 45 mil 683 (14.5%) no tendrán espacio” (La Jornada, 30-07-2010). Con estas cifras, podemos pasar a analizar por qué año tras año son rechazados de las instituciones de educación superior y media superior más de 200 mil jóvenes tan sólo en el DF.

El problema de los rechazados.

Antes que nada es importante destacar que no es solamente el gobierno el que no está interesado en brindar educación profesional a los hijos de los trabajadores; de hecho, el que el gobierno no acepte a miles de jóvenes en la educación media superior y superior depende de la composición de dicho gobierno, de aquellos que lo sostienen y a los cuales rinde cuentas. ¿A quien le importa pagar un salario a un técnico en computación o a un ingeniero en computación? Le importa al dueño de la empresa que contrata a ese joven técnico que no ingresó a la universidad o a ese ingeniero que recibió una educación profesional, situación ante la cual el empresario elegirá al técnico, pues su poca preparación infiere un sueldo menor; si tenemos más rechazados de las universidades significan más técnicos con sueldos bajos que ingenieros que merecen un sueldo mayor, lo cual ahorrará al empresario burgués una buena cantidad de dinero. El empresario no aplica directamente el examen de admisión ni rechaza de las universidades a miles de jóvenes, pero el gobierno se encarga de proporcionarle a más de 200 mil jóvenes, tan solo en el DF, que le servirán de mano de obra barata a las empresas privadas: es la burguesía por medio del gobierno a su servicio la que arroja a la calle a miles de jóvenes por medio del examen único.

El examen único

Al momento de publicar los resultados, las autoridades educativas argumentan hasta el cansancio que los bajos resultados de los aspirantes son la causa de las altas cifras de rechazados, pero cuando un estudiante se ha preparado por meses para el examen, ha asistido a cursos o incluso a presentado el examen en varias ocasiones, este argumento parece poco creíble. En realidad la falta de intelecto y capacidad de los alumnos no es lo que determina los malos resultados; en todo caso, la responsabilidad recae sobre la deficiente educación en el nivel básico, en donde gracias a las contrarreformas aprobadas desde el gobierno de Fox y respaldadas por la dirigente gansteril del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) Elba Esther Gordillo, la educación básica se reduce a los conocimientos más indispensables y se relega todo conocimiento integral, científico, critico, humanista tal como lo contempla la Reforma Integral a la Educación Secundaria (RIES) y la Alianza por la Calidad Educativa (ACE). El bajo nivel educativo se debe también al bajo presupuesto destinado a la educación básica, a la construcción de escuelas y a los bajos salarios que reciben los profesores, pues en muchas ocasiones un maestro tiene que encontrar otro trabajo que le permita subsistir, descuidando así la preparación de sus clases, la atención a los alumnos, entre otras tareas que le permitan brindar una mejor enseñanza; aunado a esto se encuentran los ataques a las escuelas normales, dedicadas ex profesamente a la formación de maestros, donde de manera sistemática han desaparecido planteles, negado presupuesto, sepultado plazas, etcétera por la cual, la calidad educativa en las escuelas normales es proporcional a la calidad en la educación básica. Ante los ataques al magisterio, la lucha por democratizar el SNTE es vital, pues es la organización sindical forjada por los mismos trabajadores de la educación y que ahora se ve controlada por una camarilla burocrática encabezada por Elba Esther Gordillo, que de lo único que se encarga es de atacar a los profesores y hacer segunda a las contrarreformas educativas del gobierno federal; únicamente barriendo con esta burocracia es como el magisterio podrá afrontar una lucha por mejores condiciones de vida, un mayor presupuesto destinado a planteles, salarios de profesores y material didáctico y planes de estudio de nivel básico que eleven la calidad educativa.

Pero mencionábamos todo esto porque tras años de preparación en la educación básica aprobada en muchas ocasiones con promedios excelentes y además meses de preparación para el examen único ¿cómo es que hay más de 200 mil rechazados entre UNAM, IPN y UAM? Lo que se esconde tras el examen único de selección es el dejar sin estudiar a los hijos de los trabajadores, pues a la burguesía y al gobierno no le interesa tener jóvenes preparados en una educación profesional, sino personas con una instrucción mínima capaz de operar máquinas en una fábrica, o prestar servicios que no requieran de más preparación que leer, escribir y “saber hacer cuentas”. La función del Centro Nacional de Evaluación (CENEVAL) no es más que arrojar a miles de jóvenes hijos de trabajadores a las filas de las escuelas técnicas con el mero propósito de que los jóvenes no sigamos nuestros estudios a nivel superior y nos quedemos con el certificado técnico y así el empresario no pueda pagarnos más por el trabajo desempeñado.

Si un estudiante concluye su nivel básico o medio superior y cuenta con un certificado que lo acredita, significa que es capaz de ingresar a la escuela de su preferencia, y el filtro del examen único se lo impide. Por lo tanto, es mentira que la falta de intelecto sea la causa de tan altas cifras de rechazados; para tener a un obrero o un empleado de Elektra, Wal- Mart o McDonald’s mal pagado no es necesario que estudies una licenciatura y lo mismo aplica para sus hijos.

José Narro, rector de la UNAM afirmó hace unos meses que es imposible dar cabida a más estudiantes en esta casa de estudios, que en 2010 superó los 300 mil alumnos; pero lo cierto es que existe aun lugar suficiente para atender a muchos más alumnos en los planteles de las diversas escuelas y facultades, en los tantos salones vacíos de las universidades públicas. El caso del politécnico y la UAM no son diferentes, los planteles tienen aun espacio suficiente como para dar cabida a más jóvenes, pero, ¿qué implica para las universidades, el gobierno y la burguesía el aceptar a más jóvenes? Significa que contraten más profesores, personal administrativo, etcétera y eso para el estado es imperdonable ya que no desea gastar más en la enseñanza de los jóvenes.

El problema del presupuesto.

Durante el año pasado y lo que va de este el rector José Narro dio rienda suelta a una serie de declaraciones en contra del gobierno federal por la pretendida reducción del presupuesto para las universidades, que para la UNAM significaba un presupuesto inferior con respecto al destinado para 2009 (24 mil 603 millones), aunque en cifras parecía un incremento de mil millones de pesos, en realidad, tomando en cuenta el monto de impuestos que la universidad tiene que pagar al gobierno federal (mil 495 millones de pesos), el presupuesto real queda en 23 mil 108 millones de pesos. En el caso del Politécnico, se tenía estimado un presupuesto de 8 mil 713.2 millones, que parecía un incremento con respecto al presupuesto del año pasado de 4.7%, pero que con una inflación de 5.5%, dicho presupuesto resulta insuficiente. Mismo es el caso de la UAM, cuyo presupuesto representó un incremento del 1.59%, pero en términos reales permaneció igual, no así las universidades estatales para las que se planteaban retrocesos de 288 millones de pesos. Si bien en algunos casos las reducciones presupuestales no fueron como las proyectó el gobierno federal, lo cierto es que hay una reducción importante en el presupuesto destinado a educación superior, que según la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) es de 6.2% con respecto a 2009, lo que se traduce en un decremento del 0.66% en términos del Producto Interno Bruto (PIB).

La cuestión del presupuesto destinada a las universidades públicas no se reduce solamente a exigir más dinero, sino a cómo se distribuye ese dinero; al día de hoy la UNAM cuenta con un rector que gana 134 mil 738 pesos (por cierto, además de una camioneta de lujo con chofer, y por si fuera poco, su sueldo es vitalicio) el Politécnico una directora que percibe 126 mil 535 pesos de sueldo y la UAM un rector cuyo salario es de 86 mil 667 pesos; tales sueldos tan modestos no se vieron reducidos a pesar de las reducciones presupuestales efectuadas en este año. Por lo tanto, aunque exista un aumento al presupuesto, es probable que la mayoría de éste se siga destinando al salario de la alta burocracia de las universidades, y los rubros que en verdad resienten la reducción presupuestal son los salarios de profesores y trabajadores, el equipo, material, servicio, becas, inmobiliario y otros aspectos que afectan directamente la calidad educativa y la enseñanza universitaria; la consigna a enarbolar no es simplemente más presupuesto, sino que su distribución se democratice, que no quede en manos de la alta burocracia y el rector, sino que lo decidan alumnos, profesores y trabajadores. Recientemente, Narro nuevamente hizo declaraciones confrontando al gobierno federal ante una posible disminución del presupuesto destinado a la UNAM que se estará decidiendo en los próximos meses: “No sé lo que va a pasar con las negociaciones presupuestales,  pero no pueden venir a la baja. Tendrá que haber incremento, así sea pequeño o modesto. No puede venir a la baja porque no lo vamos a aceptar, y en el Congreso tendrían que corregirlo, ya que sería ir contra el porvenir y lo que requiere el país” (La Jornada 27-julio-2010); para Narro la falta de presupuesto es lo que impide que millones de jóvenes en todo el país sigan estudiando, y es importante tener esto en cuenta, pues los intentos por elevar las cuotas de inscripción en la UNAM en 1986 y en 1999 fueron propuestos por los rectores en turno (Jorge Carpizo y Francisco Barnés, respectivamente) en un contexto de disminución presupuestal para la UNAM, y ambos casos Narro los conoce muy de cerca (1). Si de verdad le preocupa al rector la disminución presupuestal, lo que debe hacer es reducir su sueldo y el de toda la alta burocracia universitaria y convocar a los estudiantes y trabajadores a defender el presupuesto por medio de la lucha organizada de todos los universitarios, movilizaciones que exijan al gobierno no solamente mayor presupuesto, sino presionar también a las autoridades universitarias para que el manejo de estos recursos se decida desde las bases de estudiantes y trabajadores de una manera democrática. Si las intenciones del Rector José Narro son honestas tiene que pasar al terreno de la acciones y dejar de lado los discursos que a nuestro parecer son más bien para lavarse las manos de los problemas que suceden dentro de la Universidad y quedar posicionado ante la comunidad como honorable de lo hecho.

¡Más escuelas públicas de calidad!

La falta de instalaciones suficientes para dar cabida a más jóvenes en las universidades públicas también es un problema que tiene que ver con el presupuesto, el problema no es sólo el espacio, sino que en ellos exista el personal académico suficiente y el equipo necesario para el aprendizaje; contratar a más profesores y trabajadores que atiendan la demanda de alumnos en las universidades públicas requiere mayor presupuesto destinado a salarios y prestaciones del personal, algo que como hemos explicado no es de la importancia ni de la burguesía y su gobierno ni de las mismas autoridades de las universidades públicas, por lo tanto, se hace más urgente la tarea de estudiantes y trabajadores de luchar por decidir democráticamente los asuntos administrativos y académicos de las universidades, de manera que se destinen más recursos para mejorar el nivel de vida de trabajadores y profesores, aumentando la plantilla laboral para asegurar mayor cobertura educativa, y con ello elevar la matrícula y la calidad educativa de las instituciones de educación desde la básica a hasta el nivel superior.

Por otro lado, aun habiendo salones saturados y edificios repletos de alumnos, es innegable el gran espacio territorial que existe en las universidades para construir más edificios y aulas que alberguen a los tantos compañeros rechazados, pero nuevamente, esta situación implica destinar mayores recursos. La SEP se ha regocijado en los últimos años con la construcción de escuelas y universidades técnicas (muchas de ellas privadas), argumentando que esta es la solución para los miles de rechazados de las universidades públicas, pero lo primero que hay que decir es que estas universidades exigen cuotas de inscripción por mucho superiores a las que piden las universidades públicas, haciendo muy difícil su pago para un estudiante hijo de un trabajador, y por otro lado, la calidad de estas escuelas es por mucho inferior a la calidad que ofrece la UNAM, el IPN o la UAM, por lo tanto las universidades y escuelas técnicas no son la solución para los compañeros rechazados de las escuelas públicas, pues como mencionamos anteriormente, pretenden formar a técnicos cuya fuerza de trabajo sea pagada con un salario inferior a beneficio del empresario capitalista. Tenemos que luchar por la construcción de más espacios en las universidades públicas existentes, por más planteles educativos donde se imparta enseñanza de pública y de calidad y que estén afiliadas a la UNAM, IPN o UAM con planteles cerca de nuestro hogar, no estamos dispuestos a aceptar escuelas técnicas, de baja calidad educativa, ni privadas.

Hay otra problemática que tiene que ver con la pretensión de los empresarios para privar de educación profesional a los hijos de los trabajadores, ya que el hecho de que más jóvenes egresen de las universidades, implica que se tengan que abrir más puestos de trabajo para dar cabida a los profesionistas que se integran al mercado laboral; bien conocemos las cifras del desempleo que se vieron agravadas por la crisis económica, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social menciona que en 2009 se perdieron 180 mil empleos, mientras que el IMSS reporta que 186 mil plazas laborales se perdieron tan sólo en diciembre de ese año, por su parte el INEGI dice que hay 7 millones de mexicanos entre 14 y 29 años sin trabajo o con salarios miserables, esto demuestra nuevamente la insistencia de la burguesía en que la crisis se cargue a las espaldas de los trabajadores, recortando salarios, eliminando prestaciones y conquistas de los trabajadores ganadas tras años de lucha, y engrosando las filas del desempleo. Es por esto que la lucha de la juventud en general, no sólo de los compañeros rechazados de las universidades, converge con la lucha del proletariado, y no se queda en exigir más lugares en las universidades públicas por una educación profesional de calidad, sino que continúa en la lucha por un empleo digno al terminar los estudios y en contra de los ataques de la burguesía hacia la clase trabajadora.

Más ataques, más demandas, más motivos para luchar.

La cosa no termina en lo anterior mencionado, existen toda una serie de demandas que deben ser incluidas en nuestro programa de lucha por una educación pública gratuita y de calidad. Las reformas educativas, desde las ya mencionadas a la educación básica, hasta la Reforma Integral de la Educación Media Superior (RIEMS), el Nuevo Modelo Educativo en el Politécnico (NME), el “Libro Azul” en la UNAM, entre otras contrarreformas, pretenden disminuir el nivel educativo de la educación pública, terminar con todo contenido científico, integral y crítico en las aulas y engendrar jóvenes menos preparados que reciban un sueldo menor cuando se incorporen al mercado laboral; aunado a la reformas de planes de estudio, también están las reformas para elevar el costo de la enseñanza pública, tal como lo pretenden ahora las autoridades de la UAM con las credenciales que funcionan como “monederos electrónicos” este ataque repercute de manera concreta también sobre los trabajadores del SITUAM, pues si bien en algunos casos esta herramienta hace más ágil algunos trámites, las autoridades de la Metropolitana con este pretexto aplican recortes salariales y en prestaciones a los trabajadores con el argumento de que los trabajadores ya no están cumpliendo con las funciones que ahora el monedero electrónico está realizando, esto es absurdo, si bien no nos oponemos al uso de nuevas herramientas, estas no deben implementarse en detrimento de las condiciones laborales de los trabajadores. Todo lo contrario, los trabajadores deben ser trasferidos a otras aéreas así podrá bajar la carga laborar  a los demás trabajadores, todo esto sin disminución de salarial. Esto permitirá un mejor servicio y los trabajadores tendrían tiempo libre para la capacitación, cultura, recreación, etcétera. 

Otro de los problemas de la educación es la deserción escolar, situada en el 1.2% de los estudiantes de primaria, 7.2% en el caso de la secundaria, 15.7% en el bachillerato y más del 50 % en la educación superior (La Jornada, 06-03-2010); esta deserción no es causada por la “poca atracción de los programas de estudio hacia los estudiantes” (como argumentaban algunas autoridades del Politécnico para impulsar el Nuevo Modelo Educativo), si un estudiante deja de estudiar o le dedica menos tiempo a los estudios es porque la situación económica lo impulsa a buscar un empleo, apoyar en los gastos familiares y en muchas ocasiones esta situación lo hace abandonar sus estudios; es por esto que debemos luchar por un programa de becas dignas para todos los hijos de trabajadores, sin ningún tipo de distinción, que aseguren que un estudiante pueda concluir sus estudios y que sean pagadas puntualmente mes con mes; también debemos luchar por la gratuidad del transporte para los estudiantes, por comedores subsidiados por el gobierno, por dormitorios para los estudiantes que dejan sus lugares de origen para asistir a la universidad; todas estas demandas implican la democratización de las universidades públicas, que se hace más urgente, pues la manera en que se destine más presupuesto a becas, comedores, dormitorios, transporte y otras demandas depende de que las decisiones sobre el presupuesto sean tomadas democráticamente por los estudiantes y trabajadores; y que estas decisiones, de a dónde van los recursos que todos generamos, no sólo se tomen dentro de las universidades, pues es imposible pensar en un “paraíso democrático” en la UNAM, Politécnico, UAM u otras universidades, en medio de las presiones del capitalismo, por lo que es necesario que sean los trabajadores quienes tomen las riendas de la sociedad mediante una economía planificada, que sean los mismos trabajadores quienes determinen de acuerdo a las necesidades de la sociedad qué y cuánto se va a producir; esto se logrará únicamente poniendo fin a la propiedad privada, es decir, expropiando a los grandes empresarios y terratenientes de los medios de producción, poniéndolos bajo control de los trabajadores: estas son los cimientos de una sociedad socialista, por lo que la lucha de la juventud no es ajena a la transformación socialista de la sociedad.

Luchar por una organización permanente

Hemos expuesto a grandes rasgos los problemas de la juventud y en específico de los miles de aspirantes rechazados de la educación pública, y hemos visto que estos problemas no son ajenos a los compañeros que ya han sido aceptados en alguna universidad, la defensa de una educación pública, gratuita y de calidad incluye a todos los jóvenes, aceptados y no aceptados. Ahora bien, ¿cómo llevar a cabo esta lucha? La necesidad de una organización permanente de jóvenes estudiantes y trabajadores se hace más urgente para frenar los ataques a la educación pública; esta organización debe forjarse desde ahora y no sólo como respuesta a los ataques de la burguesía, que tarde o temprano asestará los más feroces ataques a los trabajadores y a sus hijos en las escuelas; es necesario también ligar la lucha de los estudiantes con la transformación socialista de la sociedad como única solución a los problemas de la educación: si el problema de la matrícula y los cobros nos remite al problema del presupuesto, la asignación de éste depende del gobierno en manos de la burguesía, la cual jamás responderá a los llamados de aumento presupuestal pues va contra sus intereses de obtener más ganancia a menos precio, sobre todo en el contexto actual de decadencia capitalista; lo cual nos lleva a preguntarnos en manos de quiénes debería estar la riqueza, de los trabajadores que realmente la producen o de la burguesía que juega un papel parasitario en la producción; la única alternativa es entonces la toma del control económico y político por parte del proletariado.

La unidad con el movimiento obrero por eso se hace importante, ya que a fin de cuentas, nosotros como estudiantes tarde o temprano ingresaremos al campo laboral, y ¿cómo? Con un empleo mal pagado, sin prestaciones sociales; una vez más se pone de manifiesto que la lucha del proletariado es la misma que la de los estudiantes y demás sectores oprimidos de la sociedad. Además, el movimiento estudiantil sólo puede llevar a cabo una lucha bajo los métodos del proletariado: el centralismo democrático, la movilización en las calles, las huelgas generales, tradiciones de autofinanciamiento y difusión de nuestras ideas por medio de la prensa; las acciones individuales y ultraizquierdistas no representan avances en la lucha, por el contrario, aíslan a los estudiantes y generan confusión entre ellos.

En nuestras intervenciones como CEDEP en el Movimiento de Estudiantes No Aceptados (MENA) en el IPN y en la UNAM de 2005 a 2009, tenemos en claro que sólo bajo una política marxista es posible dar esta lucha: por medio de la movilización en las calles, la formación no sólo en el activismo, sino también en la teoría de todos nuestros compañeros, y la explicación a los estudiantes rechazados del verdadero trasfondo de esta problemática, que está ligada a otras demandas inmediatas del proletariado y la juventud y a la transformación socialista de la sociedad. Y es gracias a esta lucha que hemos obtenido logros importantes, como lograr becas para los estudiantes rechazados en escuelas privadas durante un año y su posterior incorporación a la universidad pública de su preferencia; además, hemos librado una batalla contra la represión del estado en 2007, pero reiteramos, estos logros los hemos obtenido gracias a las ideas, programa, métodos y tradiciones del marxismo. De nada le sirve a los compañeros rechazados luchar nada más por un lugar, cuando se verán afectados por las políticas de la burguesía de recortes presupuestales en las escuelas, bajo nivel académico, contrarreformas educativas y desempleo al terminar sus estudios: la única alternativa  es la lucha por el socialismo. El movimiento estudiantil en general y el movimiento de los estudiantes rechazados en particular no es un fin en sí mismo, nuestra tarea como jóvenes es potenciar esta lucha como un brazo de la lucha del proletariado en contra del capitalismo.

La organización estudiantil, permanente y con carácter de clase es la consigna que debemos enarbolar hoy, como la única manera de construir una alternativa seria a los ataques de la burguesía a los estudiantes, y a los trabajadores y demás sectores oprimidos de la sociedad; bajo métodos y una política correcta lograremos vencer y lucharemos por la transformación socialista de la sociedad como única solución a la explotación capitalista. Esta política es la que ha seguido el Comité Estudiantil en  Defensa de la Educación Pública (CEDEP), como parte de la Corriente Marxista Revolucionaria Militante, desde su formación al calor de la huelga de 1999 en la UNAM, bajo un programa claro, ofreciendo una alternativa de lucha cimentada en las ideas del marxismo Invitamos a todos los jóvenes, estudiantes y trabajadores a que se integren al CEDEP y luchemos por la transformación socialista de la sociedad, luchando hombro a hombro con la clase trabajadora, ya que sólo juntos y organizados venceremos.

(1) En 1986 fue parte de la comisión de negociación por parte de las autoridades universitarias para aplicar los aumentos de cuotas, y en 1999 fue impulsor de la entrada de la PFP para poner fin a la huelga de la UNAM.

Fecha: 
14 de agosto de 2010