La lucha por el presupuesto: la defensa de la educación pública
La política del Gobierno de Calderón hacia la juventud ha sido toda una miseria. En educación sólo continua con los ataques de recortes presupuestales. Tan sólo para la educación básica se prevé un recorte de 1.2% de su presupuesto con respecto al año anterior. Para el caso de las Universidades el recorte se prevé en un 0.8% del presupuesto con respecto a 2010. Si bien las cifras parecen ser pequeñas, hay que considerar que en México sólo se destina a la educación un 6% del PIB, con lo que la perspectiva del recorte es alarmante.
Estos recortes significarán reajustes en los presupuestos de cada dependencia, que claro, significarán el abandono de los sectores más marginados. Tan sólo en el caso de la educación telesecundaria se prevé que el recorte sea de un 63.51% con respecto al año anterior. Es aquí donde se muestra el verdadero rostro del gobierno de Calderón y de la burguesía.
Un elemento relevante es el aumento al presupuesto para las universidades tecnológicas por cerca de 46.1% de su presupuesto en 2010. Aunque esto podría ser visto como una medida a favor de la educación pública, en realidad es todo lo contrario; estas universidades atienden a no más del 3% de la población universitaria del país, mientras las universidades públicas estatales atienden a cerca del 30.1%, y que serán quienes recibirán el ataque a sus presupuestos. De ahí surge una interrogante ¿qué intenciones tiene esta medida? Sin duda alguna la intención del gobierno federal no es sino la de aumentar la mano de obra calificada, esto en general podría ser una medida que mejore las condiciones laborales, pero si consideramos la situación en la que se encuentra la economía nacional e internacional, ello se transforma en su contrario; es decir la intención del gobierno federal no es sino la de aumentar la mano de obra calificada que compita con la no calificada, lo cual significará, bajo la situación actual de desempleo, una precarización del empleo y la posibilidad de minar aun más los derechos laborales. Lo que parece en primer instancia una medida progresista del gobierno federal en cuanto a educación, no es sino una manzana envenenada.
En el caso de las universidades públicas estatales, la situación es deplorable. Según la ANUIES siete de cada ocho universidades enfrentan una reducción en los recursos destinados al pago de servicios personales, o en otras palabras la precarización de las condiciones laborales en dichas universidades. Para la Universidad Autónoma Metropolitana y la Universidad Pedagógica Nacional ello significará ¡un crecimiento cero!, sin tomar en cuenta el efecto inflacionario que se prevé sea de entre 3 y 4%. Es decir que en términos reales el recorte al presupuesto, aunque nulo en términos numéricos, por efecto de la inflación será de cerca de 4% real.
Un caso significativo en el caso de las universidades federales es el de la UNAM, a la cual se prevé un aumento de 5.4% de su presupuesto con respecto al año anterior, con un incremento de 5 mil 470 millones de pesos. Ello sin tomar en cuenta la inflación. Pero ello se debe a las contradicciones que se han gestado dentro de la universidad y que más que un acto generoso de parte del gobierno espurio de Calderón son un paliativo para tratar de reducir el descontento que ha generado su política nini, ni fomentar la educación ni fomentar el empleo.
Aunque los recursos para la educación superior aumentaron 2 mil 785 millones de pesos, por medio del CONACyT, en términos reales el presupuesto disminuye 601 millones, sin sobrepasar la inversión en este terreno del 0.3% del PIB.
¿Cuál es nuestra alternativa?
Desde hace algunas semanas hemos sido testigos de la lucha que los compañeros de la Universidad de Guadalajara han encabezado por el aumento al presupuesto de dicha casa de estudios. Sin duda alguna esa es una muestra del descontento que se ha acumulado en las aulas producto de los ataques que la burguesía y su gobierno han tratado de implementar en contra de los trabajadores y la juventud. Pero así mismo es muestra de cómo algunos sectores arribistas se montan en dichas movilizaciones con la única intención de salir en la foto y que ello se traduzca en prebendas para estos sectores y no una verdadera mejora en las aulas y en las universidades.
Ejemplo claro de ello ha sido el rector de la máxima casa de estudios, José Narro Robles, quien ha sido uno de los principales opositores a la política educativa de Calderón. Narro se desgarra la vestidura pidiendo un aumento al presupuesto de la Universidad, pero sin nunca mencionar cómo esto se transformará en la mejora de las condiciones laborales y de estudio. Para Narro el aumento al presupuesto de la UNAM no significa otra cosa que el aumento del salario, prestaciones así como dádivas para él y la alta burocracia, mientras los estudiantes, profesores y trabajadores vemos como nuestras condiciones de vida empeoran a pasos acelerados.
El aumento al presupuesto en educación es sólo una parte en la solución del problema. Desde el CEDEP y Militante hacemos hincapié en que el problema del presupuesto no se limita solamente a exigir más presupuesto para las universidades, sino también en cómo este es distribuido para satisfacer las necesidades de los estudiantes, profesores y trabajadores. La demanda de la democratización de las universidades, las cuales en su mayoría tienen estructuras políticas medievales, es totalmente vigente. La paridad en los órganos de gobierno es indispensable para una verdadera distribución de los recursos en las universidades. Es decir que la forma en que los recursos son utilizados sea decidida por los estudiantes y trabajadores organizados en asambleas de representantes.
La constitución de los Consejos Generales de Representantes es pues una de las medidas a desarrollar en nuestras universidades de cara a que las condiciones dentro de estas realmente mejoren. Pero el problema del presupuesto no es de una u otra universidad, sino del conjunto del sistema educativo del nivel medio y superior. Un ataque al presupuesto a alguna institución de educación, es el preludio para el ataque de las demás instituciones de educación. Ello significa para nosotros la necesidad de sobrepasar los límites locales de nuestra acción, y organizarnos con los demás centros de educación pública por estados pero incluso a nivel nacional. Para lo anterior es indispensable que discutamos un programa común que permita una articulación de todas nuestras demandas, es decir entablar la unidad de la acción. Sólo esta nos garantizará dar pasos adelante en la defensa de la educación pública.
Desde el CEDEP y Militante proponemos:
- Aumento al presupuesto en educación del 10% del PIB con lo cual se desarrolle una inversión en infraestructura y equipo.
- Aumento a la matrícula real, que ningún estudiante se quede fuera de las aulas.
- Un programa de becas y estímulos dirigido a los hijos de trabajadores y campesinos, por representar el sector más desfavorecido por la economía nacional.
- La democratización de la universidad. Representación paritaria de los alumnos en todos los órganos de gobierno y Consejo para las decisiones en la asignación del presupuesto, programas educativos, etc. La no intervención de las autoridades en los procesos de elección de los representantes estudiantiles.
- Por la formación de la Asamblea General de Representantes de estudiantes y trabajadores con representación paritaria y elección democrática en cada escuela.
- Por la unidad de acción de los estudiantes, profesores y trabajadores de todas las universidades públicas en defensa del derecho incondicional a una educación gratuita, de calidad, laica y democrática al servicio de los intereses de los trabajadores y sus hijos.
- Pase directo de todas las escuelas de nivel medio superior a una superior.
- La creación de comedores subsidiados encaminados a favorecer la economía de los estudiantes.
- La gratuidad del transporte para los hijos de los trabajadores.
- La eliminación de los cobros ilegales por credenciales, inscripción a las actividades culturales, reinscripción, etcétera.
- El rescate de las Casas de Estudiantes que fueron creados durante la primera mitad del siglo y que ahora han sido prácticamente desaparecidas por la falta de asignación de presupuesto.
- La creación e inversión en centros culturales y deportivos, así como de esparcimiento, con costos accesibles para los estudiantes hijos de trabajadores, que aleje a los jóvenes de la drogadicción, el alcohol o la delincuencia.
- El rescate de las bibliotecas públicas que han sido aniquiladas de forma consciente, así como la distribución de textos especializados para los estudiantes, pues el costo de estos textos es muy elevado para las familias trabajadoras.
- Creación de centros de cómputo y tecnología que acerque a los sectores más desprotegidos a las nuevas tecnologías.
- Un puesto de trabajo digno al concluir nuestros estudios. Apertura de plazas para los hijos de los trabajadores.
- Expropiación de la banca, la tierra y las grandes industrias, sin indemnización y puestas bajo control de los obreros.
- Por una organización estudiantil estable, democrática, de alcance nacional y con un programa de clase.
Desde el Comité Estudiantil en Defensa de la Educación Pública (CEDEP) te invitamos a que te organices con nosotros en la defensa de la educación pública, y por la transformación socialista de la sociedad.
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