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¿Qué está pasando en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales?
Desde hace algunos meses, e incluso años, dentro de la máxima casa de estudios se han presentado una serie de acontecimientos que desde hace algún tiempo no se habían presentado. Los hechos ocurridos dentro de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales no son situaciones aisladas sino producto de la situación general que se vive en el país y a nivel internacional y que se irradia dentro de la Universidad.
Antecedentes
Hace algunas semanas algunos acontecimientos han movilizado nuestro recinto académico y es que se han presentado una serie de acontecimientos, uno de ellos el robo a mano armada dentro de la Facultad. Junto a ello se ha desarrollado un deterioro grave de las condiciones de estudio necesarias para una adecuada vida académica. Desde el desperfecto de los sanitarios y su higiene hasta la delincuencia dentro de la Facultad se han transformado en piedras en los zapatos de los estudiantes que no estamos dispuestos a soportar.
La presencia de grupos que pretenden jugar con nuestras necesidades en función de sus propios intereses es a todas luces evidente. Desde quienes han impulsado al movimiento por querellas personales, hasta quienes lo ven como un trampolín político. Esto ha sido visible en las posiciones que se han tomado, desde los intentos de frenar cualquier tipo de movilización con la que se vean obligadas las autoridades a sentarse a resolver los problemas de la facultad, hasta quienes de forma “inconsciente”, han apostado a dividir al propio movimiento en diferentes frentes. La unidad hace la fuerza, dice un dicho. Las medidas que se tomen deben todas estar orientadas en solucionar los problemas de la facultad y de la universidad. Ello también significa que debemos hacer uso de todos los recursos que tengamos en nuestras manos como son: las asambleas generales donde participen alumnos, maestros y trabajadores, transmisión de nuestra problemáticas ha otros planteles y así impulsar una lucha conjunta, etc.
Para ello es indispensable la organización del Consejo General de Representantes por semestre, turno y carrera que permita una mayor organización con representantes electos democráticamente. Debe ser en este mismo CGR, donde se voten las medidas a emplear así como un grupo de compañeros que coordinen y distribuyan el trabajo. Debe existir la capacidad de revocabilidad que permita un mayor control por parte de los estudiantes a los representantes y los voceros.
Los sucesos en la Facultad lamentablemente no son exclusividad de Políticas, sino una cuestión que se ha producido dentro de toda la Universidad. A principios del mes de abril en la Facultad de Psicología un acontecimiento similar se suscito, el robo de un automóvil a una profesora, en que por fechas similares se presentaron robos dentro del Plantel Oriente del Colegio de Ciencias y Humanidades. Si este tipo de hechos no han sido presentados de forma oficial ha sido por la “prudencia” que se ha tenido con los mismos para poder manejarlos sin presentar la situación real a la que se enfrenta la Universidad.
Pero la situación que se desarrolla dentro de los campus universitarios no son cuestiones aisladas, sino producto de las condiciones que se presentan fuera de los muros de la UNAM. El aumento generalizado de la violencia en el país a la par de la inseguridad no podía sino también reflejarse en el campus. El rector, José Narro Robles, ha declarado en infinidad de veces la situación por la cual atraviesa el país, reconociendo que la Universidad no puede mantenerse aislada de esos aconteceres por ejemplo ha hecho hincapié que el problema de los estudiantes rechazados de la educación superior es debido a la falta de oportunidades hacia la juventud y la baja de interés por parte del gobierno federal hacia la educación pero no dice ni una palabra de la responsabilidad que le toca ante tal situación.
El problema de la seguridad
Sin duda el elemento cardinal de la organización de los estudiantes es el problema de la seguridad, ¿pero se puede solucionar realmente dentro de los límites de la facultad? El país entero está pasando por una oleada de violencia como nunca antes. La “guerra contra el narco” de Calderón, una guerra a todas luces perdida, esta significando una militarización velada del país a la par del aumento de la delincuencia organizada y la violencia. Por otro lado la crisis económica esta significando un aumento en el desempleo, arrojando a miles de trabajadores a la calle sin ninguna alternativa para ellos y sus familias. Se dirá ¿pero eso que tiene que ver con la situación de seguridad dentro de la FCPyS? Todo. La UNAM, y con ella la Facultad, no escapan de la situación generalizada del país por el contrario son solo un reflejo de esta.
La falta de empleos y oportunidades (educación, recreación, cultura, etc.) para millones de personas se traduce en que miles personas observen la delincuencia y el crimen organizado como una alternativa de sobrevivencia. La delincuencia y la descomposición social solo pueden erradicarse de manera real cambiando las bases sociales que las engendran.
Creemos que la única solución real al problema de la seguridad dentro de la Universidad, y también fuera de ella, es la organización de los estudiantes, trabajadores y profesores. Es una tomada de pelo pretender solucionar este problema colocando cámaras en los estacionamientos cuando son la minoría quienes llegan en vehículos a la facultad, sin que por ello justifiquemos los acontecimientos que se han presentado.
Además de ello la seguridad no solo se refiere a la integridad de nuestras pertenencias sino también sobre nuestras personas. Por una parte las autoridades de la facultad señalan una serie de propuestas (ver en http://www.politicas.unam.mx/ comunicado/comunicado26abril10.html) con respecto a lo que ella entiende por seguridad: únicamente los delitos, la fauna nociva, la protección civil e incluso la higiene. Pero nada se dice del servicio de enfermería (existe un espacio destinado a el que se encuentra siempre cerrado en el edificio C a un costado de las copias) por si se llegase a presentar un accidente dentro de la facultad.
Pero los problemas dentro de la universidad son no solo los correspondientes a la seguridad sino también de las condiciones básicas para el buen desempeño académico como son: la biblioteca, el servicio de préstamo de bicicletas, un comedor accesible para la mayoría de la comunidad, los baños, el tamaño de los grupos, profesores e incluso los planes y programas de estudio.
Por un programa amplio
El empuje del movimiento, el ímpetu y fuerza que ha adquirido, ha puesto en dificultades a las autoridades universitarias obligándolas a solucionar de “pe a pa” todas las demandas de los estudiantes sin oponer casi resistencia. Esto no se ha debido ha la buena voluntad de la Rectoría, presidida por Narro, sino principalmente ha que la Rectoría conoce en carne propia la fuerza del movimiento estudiantil y ante el contexto actual no desean un estallido que muy probablemente se extienda mas haya de la Universidad.
Si no nos mantenemos organizados, tanto el Gobierno Federal como la Rectoría, una vez pasado algún tiempo, vuelvan a intentar echar para atrás las conquistas que los estudiantes adquirimos por medio de la lucha. Lamentablemente ha sido una táctica que les ha funcionado bastante bien, pues ante la falta de un programa ofensivo y una organización permanente que sea capaz de llevarlo a cabo, las autoridades han podido implementar una serie de contrarreformas y ataques con relativa facilidad.
Hoy mismo el Sistema Nacional del Bachillerato es un medio más por el cual Calderón, guiado por la burguesía ansiosa por poseer a la Universidad, intenta la eliminación del pase reglamentado al eliminar las diferencias entre los Colegios de Ciencias y Humanidades, Prepas, CETIS, Vocacionales, Bachilleres y demás instituciones de educación media superior sin que esto signifique una mejora en dichas instituciones sino todo los contrario, bajar los niveles de enseñanza de los CCH, Prepas o Vocacionales a los de otras instituciones que han sido un baluartes para la burguesía y los empresarios en formar jóvenes para su empleo como mano de obra barata y no una educación de calidad, integral, científica y gratuita.
Lo anterior muestra la necesidad de un programa claro que este encaminado hacia la transformación de la universidad y la sociedad. La lucha por las demandas inmediatas debe estar acompañada por una batalla ofensiva, por arrebatar a las autoridades lo que años atrás han quitado a los estudiantes.
A su vez es necesario romper con el espíritu localista, que en más de una ocasión se ve reflejado en el programa de las organizaciones estudiantiles que pugnan únicamente por la satisfacción de las demandas de una escuela o facultad específica. Desde el CEDEP creemos necesario un programa que sea capaz de aglutinar a todas las escuelas y facultades, pues reconocemos en la unidad bajo un programa correcto será nuestra mayor fuerza. Es necesario vincular las demandas locales con las demandas generales de los estudiantes y estas a su vez con las de los trabajadores y demás clases explotadas, lo cual permita desarrollar una batalla frontal contra los ataques a la educación pública y gratuita.
En el CEDEP luchamos por:
- Aumento al presupuesto en educación del 8% del PIB con lo cual se desarrolle una inversión en infraestructura y equipo.
- Aumento a la matricula presencial, que ningún estudiante se quede fuera de las aulas.
- Un programa de becas y estímulos dirigido a los hijos de trabajadores y campesinos, por representar el sector más desfavorecido por la economía nacional.
- Pase directo de todas las escuelas de nivel medio superior a una superior.
- La creación de comedores estudiantiles encaminados a favorecer la economía de los estudiantes.
- La gratuidad del transporte para los hijos de los trabajadores.
- La eliminación de los cobros ilegales por credenciales, inscripción a las actividades culturales, reinscripción, etcétera.
- El rescate de las Casas de Estudiantes que fueron creados durante la primera mitad del siglo y que ahora han sido prácticamente desaparecidas por la falta de asignación de presupuesto
- La creación e inversión en centros culturales y deportivos, así como de esparcimiento, con costos accesibles para los estudiantes hijos de trabajadores, que aleje a los jóvenes de la drogadicción, el alcohol o la delincuencia.
- El rescate de las bibliotecas públicas que han sido aniquiladas de forma consciente, siendo únicamente la Biblioteca José Vasconcelos la última en ser construida y que sólo duró un año en funcionamiento debido a los malos manejos de la misma desde el momento de su construcción. Así como la distribución de textos especializados para los estudiantes, pues el costo de estos textos es muy elevado para las familias trabajadoras.
- Creación de centros de cómputo y tecnología que acerque a los sectores más desprotegidos a las nuevas tecnologías. Contra el analfabetismo tecnológico.
- Un puesto de trabajo digno al concluir nuestros estudios. Apertura de plazas para los hijos de los trabajadores.
Todas estas son medidas encaminadas a mejorar las condiciones de estudio de los estudiantes. Desde hace algunas décadas todos estos derechos han sido desmantelados de forma consciente por el Estado mexicano que ve en la educación un negocio. Sólo bajo la mejora de las condiciones de estudio la educación en nuestro país podrá recuperar su carácter científico, público, gratuito y de calidad.
La unidad de estudiantes, profesores y trabajadores
Los problemas a los que nos enfrentamos los estudiantes, no son únicos. Por su parte los trabajadores y los profesores también son atacados por las autoridades universitarias y el gobierno federal ya sea mediante sus condiciones laborales o bien por razón de atacar sus condiciones de vida (inflación, recorte a la salud, pensiones, etc). No seremos estudiantes toda la vida y tarde o temprano nos integraremos al mercado laboral. Los ataques que hoy se perpetúen contra la clase trabajadora es un ataque para quienes hoy nos preparamos para integrarnos en un futuro a este. Un ejemplo es los ataques a la Ley Federal del Trabajo que abaratara aun más la fuerza de trabajo, si tomamos en cuenta que según los datos de la UNAM solo el 45 % de estudiantes egresados del nivel superior trabajan en el área de su especialidad. Ello sin considerar que cerca del 90% de los aspirantes a la educación superior son rechazados, condenándolos a empleos mal pagados y sin ningún tipo de prestación. De ahí parte la necesidad de que como estudiantes establezcamos un claro y abierto vinculo con los trabajadores y profesores quienes también se ven en la mira de los ataques de las autoridades universitarias. Al final somos una sola comunidad universitaria, los golpes que se asesten a unos también serán para los demás sectores.
Para los marxistas una organización no es solo una estructura orgánica sino principalmente un programa, métodos e ideas correctas. Es decir, es la experiencia acumulada por las generaciones anteriores que son transmitidas a las nuevas capas de estudiantes. Lamentablemente esto no ha sucedido en el movimiento estudiantil, teniendo este que construir de nueva cuenta una organización por medio de la cual se pueda desarrollar la batalla. Esto ha surgido como consecuencia del alejamiento de la capa activistas de las condiciones que vive un estudiante común y corriente.
Por otro lado la tendencia localista ha derivado en una desvinculación de las escuelas y facultades y que ha sido utilizado por las autoridades universitarias como por el gobierno federal para dividir al movimiento y atacar de forma separada a cada escuela. Bien decía Maquiavelo, divide y vencerás, y eso es justamente lo que han hecho las autoridades ante la poca agilidad de las organizaciones estudiantiles de agruparse en un solo frente.
La historia del movimiento estudiantil, sus fracasos y sus victorias, demuestran la necesidad de una organización nacional de estudiantes que sea capaz de aglutinar a los estudiantes de diversas instituciones públicas. Una organización permanente permitiría dar una batalla frontal no solo contra los ataques que actualmente se perpetúan contra la educación pública, sino también una batalla por aquellos derechos que se han aniquilado a lo largo de los últimos años por parte de rectoría y el gobierno federal.
La formación de una organización con estas características no puede ser cosa de un decreto, sino producto mismo de la organización de los sectores más consientes del estudiantado a nivel nacional bajo un programa claro. El programa no es una cuestión aislada de la organización, sino la medula de la misma. Este constituye las bases por las cuales la organización se guiará por la defensa de la educación pública. Por ello este debe contener las demandas de los estudiantes para mejorar las condiciones de estudio.
Los estudiantes no constituimos un sector aparte de la sociedad, ni somos una clase social. Por ello es indispensable que la organización estudiantil tenga vínculos con el movimiento obrero, pues son los trabajadores el único sector capaz de transformar la sociedad a favor de la mayoría explotada y oprimida por el capitalismo. Una organización nacional de estudiantes debe pues pugnar por la unidad entre trabajadores y estudiantes, y dar la batalla junto a ellos, que son el sujeto revolucionario bajo el capitalismo.
Compañero estudiante, compañero trabajador, los jóvenes organizados en torno al Comité Estudiantil en Defensa de la Educación Pública te hacemos la invitación para que nos conozcas más de cerca. Intégrate y lucha con nosotros por una educación pública, gratuita, científica y de calidad para los hijos de los trabajadores.
¡¡¡Todos a marchar el próximo 13 de mayo FCPyS- Rectoría 1 pm!!!
¡¡¡Por la Unidad de los estudiantes, profesores y trabajadores no solo de la facultad sino de toda la Universidad!!!
Unidos y organizados…Venceremos
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